Agricultura Moderna & Sostenibilidad

Riego inteligente en olivares: cómo la agricultura de precisión ayuda a ahorrar agua

La gestión eficiente del agua se está convirtiendo en uno de los retos más importantes de la agricultura moderna, especialmente en los cultivos mediterráneos como el olivo.

Grecia se encuentra entre los países de la Unión Europea que afrontan una presión cada vez mayor sobre sus recursos hídricos, mientras que la agricultura sigue siendo el sector con mayor consumo de agua del país. Por este motivo, un riego más eficiente resulta cada vez más importante para los productores.

De la experiencia a los datos

Durante muchos años, las decisiones sobre el riego se basaban principalmente en la experiencia del productor y en la observación del suelo y del estado de los árboles.

Hoy, sin embargo, la agricultura de precisión permite a los agricultores disponer de información mucho más detallada. Los sensores de humedad del suelo, las estaciones meteorológicas, los medidores de caudal y los sistemas de telemetría pueden proporcionar datos en tiempo real sobre las necesidades reales del cultivo.

De este modo, el riego puede realizarse cuando realmente es necesario, en lugar de seguir simplemente un calendario fijo.

La tecnología ya se utiliza en los olivares griegos

Estas tecnologías ya no son solo una posibilidad teórica. En septiembre de 2026 se presentó en Creta un sistema de riego inteligente aplicado a un olivar de la variedad Koroneiki, en el que se utilizan sensores de humedad del suelo, una estación meteorológica y sistemas de monitorización remota para mejorar la gestión de los recursos hídricos disponibles.

Del mismo modo, investigaciones recientes realizadas en olivares de Mesenia han mostrado que las estrategias de riego adaptadas a las distintas fases de desarrollo del olivo pueden contribuir a mejorar la eficiencia en el uso del agua sin comprometer la calidad del aceite de oliva producido.

Menos desperdicio, mayor control

La agricultura de precisión no significa necesariamente utilizar más agua. Al contrario, su principal objetivo es aplicar la cantidad adecuada de agua, en el momento adecuado y en el lugar adecuado.

De este modo, los productores pueden evitar riegos innecesarios, detectar posibles problemas con mayor antelación y reducir el tiempo necesario para la supervisión diaria del olivar.

Un ejemplo reciente procede de Creta, donde las importantes lluvias de septiembre hicieron que las necesidades de riego calculadas se mantuvieran en cero durante tres semanas consecutivas, hasta mediados de octubre. La monitorización de las condiciones reales puede ayudar a los agricultores a evitar un uso innecesario del agua en situaciones como esta.

El olivar del futuro

El cambio climático y la creciente presión sobre los recursos naturales hacen que una gestión eficiente del agua sea cada vez más importante.

Los sensores, la automatización y los datos no sustituyen la experiencia del productor. Sin embargo, pueden complementarla, ofreciendo una visión más clara del estado del cultivo y ayudando a tomar decisiones más precisas e informadas.

La olivicultura moderna está avanzando gradualmente desde la simple observación hacia una agricultura basada en los datos y la información.